Nuestra Historia

Por Adriana Welsh  
Co-fundadora de Corazón Verde

Esta historia es una narración de sororidad, esfuerzos, proyectos y sueños compartidos entre mujeres.

En el año 1999, comienza el sueño de las mujeres ñáhñús de la cooperativa Ya Muntsi Behña en el Valle del Mezquital, Hidalgo. Buscaban extender su  mercado, y junto con las mujeres que las acompañamos (de la organización de sociedad civil Ñepi Behña, A.C.) pensamos en tener una marca propia para las esponjillas de fibra de maguey que produce la cooperativa.

El nombre de Corazón Verde nace de las mujeres artesanas de Ya Muntsi Behña que trabajan con el maguey. Ellas dicen que su trabajo “está hecho con el corazón”, y el maguey es muy importante para ellas y la cultura ñähñú del Valle del Mezquital. Del maguey, sus abuelas podían hacer los ayates o sacar el pulque e intercambiarlo por maíz en Ixmiquilpan. En el ayate, las mujeres siguen cargando a sus bebés para dormirlos y llevarlos con ellas. Del verde del maguey y del corazón de su trabajo, resultael nombre  “Corazón Verde”.

Así, desde el 2005 se registró la Central de Comercio Justo y en 2006 se presentó la marca “Corazón Verde” para los productos de maguey en Ya Muntsi Behña, sin embargo, nuestro camino fue creciendo y se enriqueció cuando nos encontramos con amigas de otras organizaciones de artesanas que, como nosotras, enfrentaban dificultades para la venta de sus productos. Todas habíamos trabajado con esfuerzo en nuestras organizaciones, donde las mujeres artistas artesanas, habían creado piezas hermosas y de gran calidad, pero no podíamos acceder al mercado. Las condiciones de discriminación y racismo no permiten tener condiciones dignas para las mujeres artistas artesanas. Otro factor que consideramos fue que dentro del movimiento del Comercio Justo en México, no se contemplaban las necesidades ni condiciones de las mujeres; no había un mercado justo para las artesanías, ni se visibilizaba la importancia de la defensa del arte y diseño de las mujeres artesanas.

Fue así que en 2008, decidimos que Corazón Verde se convirtiera en una Red de Organizaciones de Mujeres Artesanas. Fuimos a visitar a nuestras amigas y a otras organizaciones con las que fuimos coincidiendo en objetivos y sueños. Pensamos que nuestro esfuerzo por alcanzar nuevos canales de venta fuera no sólo para Ya Muntsi Behña, si no pudiera abarcar a más organizaciones de artesanas. El siguiente paso fue enlazamos con otras organizaciones de mujeres que buscáramos mejores condiciones de mercado y un Comercio Justo para nuestros productos.

Después, vino la idea de tener un sello propio, pues las certificaciones para obtener un Sello de Comercio Justo estaban enfocadas hacia los procesos de organizaciones de productores de alimentos agrícolas como café, miel, productos en conserva y hortalizas, pero no había una certificación para artesanía que contemplara los procesos de producción, ni con una perspectiva de género y feminista que rescatara más allá que solo “la excelencia y calidad del producto para un mercado exigente y orgánico”.

En los encuentros anuales de Corazón Verde, decidimos crear un Sello de Comercio Justo propio  donde lo que certificamos son nuestros valores, pues nos dimos cuenta que todas habíamos trabajado por muchos años y que los procesos organizativos donde los valores y los derechos de las mujeres eran esenciales y dignos de reconocer. Destacamos el hecho de  que las mujeres están al centro de sus comunidades no sólo contribuyendo económicamente a sus familias con un  ingreso esencial para la sobrevivencia cotidiana, también, desde sus organizaciones  han creado proyectos para la defensa de sus derechos, en contra de la violencia a las mujeres, en alternativas para la soberanía alimentaria de sus familias, iniciativas para el cuidado o educación de las y los niños de su comunidad, etc.  En ese sentido, nuestro sello, más que “calificar o descalificar”, lo que busca es visibilizar todos estos proyectos y aportes que las mujeres han creado en sus organizaciones para construir cotidianamente mejores condiciones del buen vivir en sus pueblos.

Todas las experiencias hicieron que en Corazón Verde comenzáramos un proceso de certificación participativa en donde vivimos un camino de reconocimiento de nuestros propios valores y aportes que las mujeres en las organizaciones hacemos a las familias y comunidades.  Y a la vez, el reconocimiento de otras experiencias de mujeres que como nosotras, llevan años creando alternativas y arte en sus organizaciones, promoviendo un constante intercambio y enriquecimiento entre nosotras. Reconocer el arte en las piezas que cada organización ofrece al mercado y que Corazón Verde contribuye a que sea en condiciones justas, a la vez que se fortalezcan estos procesos de las organizaciones de mujeres artesanas que forman parte de la Red.

En 2019 logramos el registro de nuestro Sello de Comercio Justo con Equidad. Actualmente la Central y Red de Comercio Justo, Corazón Verde, está conformada por 8 organizaciones de mujeres artistas artesanas de Chiapas, Puebla, Hidalgo, Estado de México y Ciudad de México.

Esperamos que pronto podamos crecer y que más organizaciones de mujeres de otros estados del país, con otras experiencias, puedan integrarse a la Red de Corazón Verde, así como construir alianzas y sumar esfuerzos con otras redes hermanas de artesanas.